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Con el frío, uno de los hábitos que más cae en perros y gatos es la hidratación. En verano es más fácil notar cuando tienen sed, porque el calor los lleva solos al bebedero. Pero en invierno esa señal se apaga un poco, y muchos tutores no se dan cuenta de que su mascota está bebiendo mucho menos de lo que necesita.

El problema es que la hidratación no tiene temporada. El agua es esencial para la digestión, la función renal, la circulación y prácticamente todos los procesos internos del organismo. Un perro o gato que no bebe suficiente en invierno puede sufrir las mismas consecuencias que en verano: mayor concentración de orina, más carga para los riñones y una digestión más lenta.

Para ayudarlos a beber más en los meses fríos, hay algunas estrategias simples. Ofrecer el agua a temperatura ambiente —en lugar de fría— puede marcar la diferencia, especialmente en gatos. Tener varios bebederos disponibles en distintos puntos de la casa también ayuda. Y en el caso de los gatos, las fuentes de agua circulante suelen ser mucho más atractivas que un tazón estático.

Además, un alimento de alta digestibilidad como POEMA® facilita el trabajo del sistema digestivo y renal, reduciendo la carga sobre el organismo. Pequeños ajustes en la rutina de invierno pueden hacer una gran diferencia en su salud a largo plazo.

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